La estrategia sin cirugía se asoció a un riesgo relativo de 2,47 para mortalidad y de 2,25 para rotura. El 36 % de los no operados acabó necesitando neurocirugía. Guía: drenar siempre que sea factible.
Sin señal de daño: riesgo relativo de mortalidad 0,94 (0,64–1,37) y 1,04 (0,26–2,08). Los intervalos no excluyen beneficio ni perjuicio. Guía: solo con síntomas graves por edema o herniación inminente.
La epilepsia aparece en el 27 % al 32 % de los sobrevivientes. Pesa más con crisis al ingreso (HR 3,70) y tras aspiración o escisión (2,44, asociación observacional). Guía: no dar profilaxis; tratar las crisis.
Compara 2 semanas intravenosas más 4 orales frente a 6 semanas intravenosas. La guía no se pronuncia por falta de datos; el 40 % de los infectólogos estadounidenses y el 76,7 % de los británicos ya lo consideran.
Figura 1c. Evidencia disponible sobre cuatro decisiones discutidas en el absceso cerebral: drenaje neuroquirúrgico, corticoides adyuvantes, profilaxis anticrisis y paso precoz a la vía oral. Todos los estudios son observacionales, salvo el ensayo ORAL, aún sin resultados.
Fuentes: Eriksen et al., Clin Infect Dis 2026; Simjian et al., World Neurosurg 2018; Anno et al., Pharmacoepidemiol Drug Saf 2026; Bodilsen et al., Clin Infect Dis 2020 y Neurology 2023; Bodilsen et al., Trials 2021; Habis et al., Open Forum Infect Dis 2025; Perea et al., Eur J Clin Microbiol Infect Dis 2026; guía ESCMID 2024. HR, razón de riesgos instantáneos ajustada.